viernes, 17 de diciembre de 2010
“Frácula”
¡Faaaa! Que buen fin de semana. Fantástico. Fui a la cancha a ver fénix – Botafogo. Partido feo, el referí nos afanó, chiflé, me mofé, le tiré un fieltro inflable en la faringe y con la federal no zafé. Forro, fulero, fraude, filibustero. En fin...
Luego de ese día nefasto, funesto, fúnebre y desafortunado fui a comprar un auto, fijé la vista en uno y quedé fanatizado. Ford fiesta full full, fenomenal, fabuloso, formidable. ¡QUE FIERRO! ¡QUE FACHA! Directo de fábrica. El vendedor me fatigó. Que el freno, que esto, que lo otro. Le di mi afirmación de compra, tendrían que haber visto mis facciones de felicidad, era para filmarme.
Ayer me crucé con Francella, el famoso. Me firmó un autógrafo. Lo fruncí, lo enfundé y lo guarde en un frasco. Le saqué fotocopias y lo repartí en la fiesta de Fernando, el farmacéutico. Faltaba comida, era una farsa, me dijeron que había un festín. Quedé famélico, flaco, infeliz. Tomé algo fresco y me despedí formalmente.
Me puse a reflexionar sobre mi futuro... estoy fulminado, sin fuerzas, frustrado, frágil, fragmentado, fracturado, sin fondos, flojo, figurado, fraccionado, fastidioso, enfadado. No se que hacer... los funcionarios del oficialismo me quieren fusilar, la calle está repleta de panfletos. “ATENCIÓN: Se contratan cazadores furtivos. Objetivo: FRÁCULA”. Ahora estoy prófugo de la justicia, la gente me trata de farsante, vociferan que vuelva al féretro. Esto es una catástrofe, mi edificio se llenó de flechas. Es un infinito flagelo. No se que hice, yo no fui. Hablé con fulano, me dijo que del otro lado de la frontera me esperaría un fraile, me ayudaría a fugarme. Tendría que infiltrarme en la fundación triple F (Federación de Floridos Filósofos). Y así es como me fugué. No fue fácil. Pero tampoco difícil.
Moe
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